¿QUÉ ES LA MOTIVACIÓN Y CÓMO INFLUYE EN EL DEPORTE?

Se puede entender la motivación según Gordillo (2009) como aquel estado emocional que dirige la conducta hacia el cumplimiento de objetivos o metas. Dicho de otras palabras, es aquello que moviliza, energiza a un deportista, entrenador, competidor, etc. A “hacer algo”, hacia una dirección ya decidida con anterioridad. Se sostiene que la motivación es un factor determinante en la adherencia (la calidad de su asistencia a la práctica del deporte) y rendimiento de un deportista, ya sea para tolerar entrenamientos agotadores, encuentros o compromisos difíciles o simplemente para mantenerse siempre dispuesto a la práctica deportiva, es el por qué y para qué los atletas se interesan en una u otras tareas.

Josep Roca (2006) plantea que la motivación uno la consigue a partir del conocimiento de su funcionamiento y de sus causas, es decir, prioriza el autoconomiento del deportista, lo hace ser un “ser pensante”, reflexivo, que “hace algo” y es participe de su desarrollo y crecimiento. Roca alude a la gestión de la propia conducta.

Este es un punto importante dado que la motivación si bien puede venir de fuera, también es algo que cada deportista puede tener “dentro”, y por lo tanto puede trabajarlo de una u otra manera. Así es como llegamos a los tipos de motivación, donde destacan la motivación intrínseca y extrínseca.

Esta clasificación hace alusión al carácter interno o externo (Krane, Greenleaf y Snow,1997 citado en Dosil, 2004) lo definen el primero como aquello que proviene del propio deportista, como por ejemplo el superarse día a día o tener un mejor rendimiento. Por otro lado, la M.E vendría siendo todo reforzador externo de la actividad deportiva, ya sea el dinero, premio, fama, etc.

Es de conocimiento de que la M.I es mucho más duradera, puede ser controlada y gestionada por el deportista y trae mayores beneficios como una mayor estabilidad emocional, autoconocimiento y aprendizaje. Por otro lado, la M.E tiene un corto periodo de duración, es determinada por la frecuencia de los reforzadores, los cuales una vez que desaparecen hace que el deportista no muestre interés es la práctica deportiva.

Ahora bien, volviendo a la primera definición es que podemos reconocer algunos aspectos claves de la motivación, estos son una “dirección, intensidad y persistencia”.

La motivación debe ir orientada hacia una dirección, en este caso un objetivo o meta. Es el sentido, es por qué y para que practicare o entrenare día a día, puede ser un objetivo individual como mejorar el saque o servicio (tenista) o puede ser colectivo, como ganar un campeonato con mi equipo de futbol. Lo importante es poder movilizar toda esa energía hacia un lugar. En cuanto a la intensidad, es el grado de esfuerzo que se está dispuesto a hacer para conseguir dicho objetivo. Es el tiempo y energía que se invierte, ya sea en los entrenamientos, encuentros, lo que se está dispuesto a tolerar en el ambiente deportivo como viajes, condiciones climáticas adversas, entrenamientos agotadores, etc. Finalmente, la persistencia se refiere al tiempo que el atleta permanece focalizado durante la realización del ejercicio.

Motivación VS Activación

Es importante saber que muchas veces el concepto de motivación se utiliza de forma errónea al desconocer la sutileza del trabajo o de la puesta en práctica de estrategias de motivación, es por ello que se debe tener presente que la “activación” a diferencia de la motivación no es un proceso o trabajo paulatino, no se promueve el autoconocimiento ni menos la gestión por parte del deportista o entrenador. Por lo tanto, el alentar a un deportista a través de lo verbal segundos antes de competir es activación, que solo durara unos minutos.

En resumen, la motivación es un proceso de conocimiento y crecimiento emocional, donde la autogestión tiene un papel fundamental a la hora de alcanzar las metas propuestas.

¿Cómo mantenerse motivado? ¿Cómo motivar a un deportista?

Como mencionamos anteriormente la motivación no es nada más que un estado emocional que va dirigiendo la conducta del deportista hacia un objetivo o meta, por lo tanto, lo primero que debiese considerarse a la hora de hablar de mantenerse motivado o motivar a un deportista es saber formular y tener un objetivo deportivo adecuado. Esto quiere decir, un objetivo realista, adaptado a la necesidad y recursos del deportista, acertado en el tiempo y además desafiante, pero no imposible para el atleta, entre otras cosas.

Esto, más el autoconocimiento del propio atleta construirán los cimientos de una futura sana gestión emocional, la cual traerá más beneficios que problemas.

No obstante, puede haber otros factores que pueden influir en la motivación, ya lo dijimos, puede ser algo interno como externo, he aquí una lista para que tengas presente en que también poder fijarse a la hora de querer gestionar la motivación:

  1. Asegurarse que la disciplina elegida es realmente apasionante para el atleta, esto quiere decir que, el deportista debe amar y disfrutar lo que hace. El goce de la actividad es primordial.
  2. La capacidad de liderazgo de la persona que guía al atleta. El deporte al ser una actividad social donde interactúan dos o más personas tiene ciertas aristas que son necesarias trabajar para tener un trabajo armónico entre todas las partes. Un buen líder conoce a su liderado, sabe sus fortalezas, debilidades, gustos, etc. Todo para poder formular el mejor ambiente de trabajo.
  3. Construir un plan de trabajo en conjunto entre entrenador-deportista puede entregar una cuota de motivación extra. El atleta al sentirse parte de su propio proceso de desarrollo aumenta su satisfacción hacia la disciplina elegida. Eventualmente se sugiere escuchar opiniones y visión del atleta lo más posible.
  4. Un trabajo demándate, pero no imposible de realizar.
  5. Evitar el exceso de trabajos de repetición. Si bien las diferentes disciplinas deportivas requieren practicar un patrón de movimiento, táctica o diferentes ejercicios, la repetición en exceso va agotando paulatinamente al deportista. Asegúrate de tener pausas entre ellas o un momento de “relajo” o ejercicios “libres”.

Finalmente, en temas de motivación siempre debes recordar que se está trabajando con una persona, a pesar de que tenga el rol de atleta, esta persona siente, piensa y se manifiesta a través de su conducta.

Autor: Jonathan Palma Sánchez.

Psicólogo deportivo

Diplomado en Psicología aplicada a la actividad física y el deporte.

Certificado en Psicología de alto rendimiento deportivo.

Certificado en Psicología Deportiva Aplicada al Fútbol.

Referencias:

Cauas, R. (2008). “Psicología y deporte una experiencia chilena”. Santiago, Chile. Centro de Estudios del Deporte (Cedep) Ltda.

Gordillo, A. (2009). “Psicología del deporte aplicada al baloncesto” en J.Drobnic, J. Puigdellívol, y T. Bové (coord.), Bases científicas para lasalud y el óptimo rendimiento en baloncesto. Madrid: Ergón Creación

Roca, R. (2006). “Automotivación”. Barcelona, España. Editorial Paidotribo.

USAN SUPERVIA, P.; SALAVERA BORDAS, C.; MURILLO LORENTE, V.  y MEGIAS ABAD, J.J.. Relación entre motivación, compromiso y autoconcepto en adolescentes: estudio con futbolistas. CPD [online]. 2016, vol.16, n.1 [citado 2021-04-21], pp.199-210. Disponible en: <http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1578-84232016000100018&lng=es&nrm=iso>

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